The Rehabilitation Research and Training Center (RRTC) on Community Integration of Persons with Traumatic Brain Injury at TIRR

R5: La Eficacia de una Breve Intervención Educativa para Reducir el Abuso de Sustancias después de Lesión Cerebral (TBI)

Investigadores Co-Principales: Angelle M. Sander, Ph.D., John Corrigan, Ph.D. & Jennifer Bogner, Ph.D.

Repaso:

Muchas personas con lesión cerebral (TBI) tienen una historia de abuso del alcohol y/o drogas. Tanto que el alcohol y las drogas pudieron contribuir a la adquisición de su lesión, como por ejemplo si lo llevaron a tener un accidente automovilístico. Después que ocurre la lesión, muchas personas vuelven a usar alcohol y drogas. Las personas que no usaban alcohol y drogas antes de que ocurriera la lesión pueden empezar a hacerlo después de la lesión debido al aburrimiento y/o la depresión.

Los estudios de investigación han demostrado que el uso del alcohol y otras drogas pueden tener un impacto negativo en la recuperación. Por ejemplo, el abuso del alcohol ha sido asociado con las dificultades emocionales, lesiones subsecuentes, actividad cerebral más lenta, bajas habilidades de pensar, menos empleos, y menos independencia.

Pocos estudios han investigado tratamientos para el abuso de sustancias después de la lesión cerebral (TBI). Para personas sin lesión cerebral (TBI) los tratamientos funcionan mejor cuando dichas personas están listas para cambiar su comportamiento. Después de la lesión cerebral (TBI) las personas pueden estar listas para cambiar su comportamiento debido a la ocurrencia de una lesión que amenaza la vida y esto puede causar que dichas personas re-evalúen sus acciones y las consecuencias de esas acciones. Intervenciones breves, incluyendo una entrevista motivadora y educativa, han comprobado ser efectivas en la reducción del uso de sustancias en los pacientes de trauma en general.

El propósito de este estudio es evaluar la eficacia de una breve intervención educativa y motivadora para disminuir las expectativas positivas de los efectos del uso del alcohol, incrementar las expectativas negativas, incrementar la disposición para cambiar, y disminuir el uso de alcohol y drogas. La intervención será llevada a cabo lo más pronto posible, hasta un mes después de haber sido dado de alta de un hospital de trauma agudo. La eficacia de la intervención será evaluada por la asignación al azar de las personas quienes llenan los requisitos que los califica como en riesgo del uso de sustancias, para que reciban una breve intervención educativa o la atención regular del hospital. Una segunda evaluación se llevará a cabo después de 3 o 4 meses.